dilluns, 1 de setembre de 2008

El árbol, tesoro ambiental.


Hace unos das pasé por un chaflán en el cruce de las calles Comte Borrell y Diputación y se me encogió el estómago (que dicen los científicos que es como un segundo cerebro) al ver que alguien, vaya usted a saber por que oscuros designios tales como el aburrimiento, había despojado salvajemente de gran parte de su corteza a los tres cercis (árbol del amor) que visten el chaflán de rosa en primavera. Con esa corteza se ha ido gran parte de su vitalidad, condenados a una muerte lenta que, quien no conoce el mundo vegetal, ni sospecha.
En tiempos aciagos en los que vivimos en los cuales todo es consumible, todo es “comprable”, fácilmente sustituible por otro elemento de origen fabril y, por tanto, sin ningún valor, lo que no puede protestar, lo que está vivo pero no tiene voz es susceptible de ser codificado en grado sumo. Ciertamente la cultura antropocéntrica ha hecho que el resto de lo vivo quede supeditado y sea posible y utilizable por la humanidad........... En aquellas épocas pretéritas en que todo abundaba, la valoración de lo que hoy vienen a llamar en algunas esferas del pensamiento económico como “capital ambiental” era escasa e inconsciente respecto a las posibles repercusiones futuras. Pero hoy día, en que cada vez somos más humanidad depredando la mermada madre Tierra, deberíamos empezar a plantearnos que cada ser vivo cuenta, que cada árbol cuenta.
Para aquellas sensibilidades ajenas a cualquier consideración de un ser vivo como un igual ( al menos en el derecho a la vida) tengo un argumento más práctico, y es que las plantas nos proporcionan alimento sin el cual no viviríamos ni cinco minutos: el oxígeno. Esto que nos puede parecer tan obvio a algunos y algunas es un hecho ampliamente ignorado por la mayora de la población. Asimismo desconocen el hecho de que lo vegetal en general y el árbol en particular, son quienes hacen mínimamente vivible la ciudad, que aparte de hacer respirable su aire con el aporte de oxígeno y el consumo de dióxido de carbono ( gas mortífero), aportan frescor, sombra en verano, y son una pantalla acústica de primera. En pago a estos inmensos beneficios (que resumo aquí pobremente) nuestro trato es en general, en el más benévolo de los casos, el de contemplarlos como si fueran uno de tantos elementos inertes que “decoran” la ciudad. La gente echa aguas con detergentes y lejías en sus alcorques, se les clavan clavos, atan alambres, cuerdas y bicicletas que luego “olvidan” y que producen daños en su corteza, orinan cientos de perros en un mismo alcorque día tras día, intoxicando la pobre ración de tierra de que disponen, reciben podas excesivas, son situados en espacios ínfimos o inadecuados .......... Y también reciben las agresiones de “graciosos/as” que se entretienen quitándoles la corteza (o rompiendo sus ramas....). En el barrio en el que trabajo anillaron dos plátanos de tal manera que el flujo de savia se vio totalmente interrumpido casi en su totalidad, maravillosos y sanos árboles altos como edificios de tres plantas....... Tengo gran fe en que uno de ellos consiga sobrevivir con un esfuerzo tremendo para reparar sus heridas..... Pero en principio, esta acción conduce irremediablemente a un árbol a la muerte: es como cortarle las venas, las raíces se ven privadas del alimento que procesan las hojas y mueren.
Y yo me pregunto, para cuándo una campaña informativa y educativa con respecto a este necesario tesoro que tenemos en la ciudad, para cuándo medidas efectivas de protección del verde urbano......... Mensajes difusos como el "estima el que t´envolta" me parecen ingenuos y, no olvidemos, un gasto en balde. Quizás el Ajuntament invertiría mejor el presupuesto a estos efectos realizando campañas más prácticas y concretas y menos de diseño. Que "visc a Barcelona" ya lo sé, como cualquier habitante de la ciudad Condal, no hace falta que me vendan que es muy "guai", si no que se trabaje para que realmente sea "guai". No soy ingenua, sé que siempre habrá cabestros y bestiajos en este mundo, pero si se ha conseguido que Barcelona un ejemplo en ahorro de agua, también puede serlo en respeto y protección del arbolado y la jardinería urbana.

PD: ya no paso por ese chaflán..... Se me cae el alma al suelo.


Lobelia.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

Hola buenas,

Me gustaría saber donde tengo que dirigirme para poder trabajar en Parcs i Jardins de Cunit.

Gracias,

Un saludo,

Raquel.

malesherbes ha dit...

Lo mejor que puedes hacer es dirigirte al Ayuntamiento de Cunit http://www.cunit.org/catala/Principal/060A069DD9C94123940C2D702DA1B66A.htm
y mirarlo o preguntarlo allí

salud

Anònim ha dit...

Muchisimas gracias, lo haré...

Raquel.